(Opinión de Bloomberg) – Richard Clarida, vicepresidente de la Reserva Federal, hizo una serie de declaraciones desconcertantes el martes. Primero, dijo que "las interrupciones económicas de China podrían extenderse al resto de la economía global". No obstante, dejó en claro que, a pesar de la creciente amenaza que representa el coronavirus para el crecimiento mundial, la Reserva Federal no planea reducir las tasas de interés en el corto plazo. Esto plantea la pregunta de qué percibe la Fed los costos de reducir las tasas de interés. Hay tres posibles argumentos.

Primero, la Fed podría creer que Estados Unidos ha contenido de forma segura el coronavirus, un argumento presentado el martes por Larry Kudlow, director del Consejo Económico Nacional.

En segundo lugar, la Fed podría pensar que el coronavirus es principalmente un shock de suministro temporal, comparable al de un breve aumento en los precios del petróleo causado por la agitación en el Medio Oriente. Tal shock llevaría a un aumento no deseado, aunque temporal, de la inflación. La reducción de las tasas de interés solo se sumaría a esas presiones inflacionarias.

En mi opinión, ambos argumentos representan un malentendido de la naturaleza de la mayor amenaza económica del virus. El brote ha desencadenado una gran explosión de aversión al riesgo en los mercados financieros. Debemos esperar que la aversión al riesgo se manifieste como un lastre para el gasto de los hogares y las empresas en viajes y muchos otros servicios. Existe, por supuesto, la posibilidad de que esta aversión al riesgo continúe creciendo, creando su propia dinámica negativa: a medida que los consumidores y las empresas responden a eventos alarmantes, retroceden, lo que hace que el crecimiento se desacelere aún más.

Este ciclo es la razón por la cual La amenaza económica del virus es tan desconcertante. Si se desarrolla el ciclo, representaría un choque adverso de la demanda que pesará en la disposición de las empresas a contratar y aumentar los precios. La respuesta apropiada de la política monetaria, por supuesto, es reducir las tasas de interés.

El tercer y mayor factor detrás de la falta de voluntad de la Fed de reducir es el más preocupante: a la Fed simplemente no le gustan las bajas tasas de interés. Esta antipatía hacia las tasas bajas fue un factor clave en su decisión prematura a fines de 2015 de comenzar a aumentar desde las tasas ultrabajas que habían prevalecido desde la crisis financiera. Y esa misma aversión al dinero fácil ha llevado a la Fed a superar su objetivo de inflación durante la mayor parte de la última década.

La ironía es que la aversión de la Fed a las bajas tasas de interés a corto plazo ha creado el entorno de tasas de interés a largo plazo más bajo en la historia moderna de los Estados Unidos. Los inversores ya no están seguros de que la Fed esté dispuesta a seguir políticas que protejan el crecimiento de los riesgos a la baja. Esta pérdida de credibilidad institucional ha elevado la demanda de bonos a largo plazo y ha reducido los rendimientos a largo plazo a mínimos récord o casi récord.

La Fed se enfrenta a la creciente amenaza de una caída significativa en la demanda agregada. Necesita reducir las tasas ahora en respuesta a este riesgo. Si no lo hace, solo acelerará el colapso continuo de su credibilidad institucional.

Para contactar al autor de esta historia: Narayana Kocherlakota en nkocherlako1@bloomberg.net

Para contactar al editor responsable de esta historia: James Greiff en jgreiff @ bloomberg.net

Esta columna no refleja necesariamente la opinión de Bloomberg LP y sus propietarios.

Narayana Kocherlakota es columnista de Opinión de Bloomberg. Es profesor de economía en la Universidad de Rochester y fue presidente del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis de 2009 a 2015.

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Referencia: https://www.bnnbloomberg.ca/fed-is-losing-its-credibility-to-coronavirus-1.1396912